martes, 14 de septiembre de 2010

¿Qué decías?

Puff. Me gustaría escribir esta noche de tantas cosas... Empezaría por contar mi "promesa" por escribir aquí casi diariamente pero... como yo soy de cumplir lo que cumplo, prefiero no prometerlo. Pero intentaré dedicarle un poquillo más de tiempo a lo que siento y reflejarlo con palabras. Seguiría con contar mi día de hoy. Cómo me va. Cómo me siento. Qué me pasa... o qué no me pasa. Contaría todo. Éste sería mi, digamos, diario. Contaría como es sentirse en cuestión de momentos como en una montaña rusao. Sentir que te ríes y que eres feliz y... al rato, por una palabra de más o por esa ausencia de palabras, sentirte depresiva, con ganas de llorar y de no saber ni tú qué te está pasando.
Esta tarde me he derrumbado. Me he acordado de mi perra. La echo tanto de menos... Intento ahora mismo dejar la mente en blanco mientras escribo esto, pues, si me pongo a pensar, sé que volveré a llorar y a tener ganas de morirme. Me da tanta impotencia el pensar tantas cosas que podrían ser y no son. Y el pensar que hay por ahí gente que es CAPAZ de maltratar a los animales. ¿Pero como hay gente tan miserable? A mí que los animales me llenan la vida. Pero todos. Son los seres mas adorables del planeta tierra. ¿Cómo se puede pegar a un perro? Juro que no lo entiendo. Eso también me ha hecho llorar esta noche. He recordado aquél fatídico día 23 de junio por la noche. No lo he podido evitar. Creo que lo necesitaba. Necesitaba "decirle" a mi perra, allá donde estuviese, que N-U-N-C-A la voy a poder olvidar. Porque su llegada fue lo más tierno y su ida... su ida me marcó. Me ha marcado y me marcará.
Por otra parte, es lo mismo de siempre. Estoy harta de escribir sobre lo mismo, de sentir lo mismo y de darme cuenta de lo mismo. Soledad. Sólo respecto a amigas. ¿Dónde están cuando realmente las necesitas? Ninguna me ha demostrado que estuviese ahí. Ninguna. Todas a las que he llegado a llamar "mejor amiga" al final ha terminado por decepcionarme. De una forma o de otra, pero siempre igual. Hasta que apareció él. No entendía hasta hace poco cómo se puede tener un mejor amigo opuesto a tu sexo. Yo no creía en eso. No me preguntes por qué. Igual que unos creen en el amor a primera vista (o mixta) y otros no. Pues igual. Yo no creía en poder tener un mejor amigo que no fuera de tu sexo. Y ahora lo tengo. De momento me ha demostrado muchísimo más de lo que ninguna me ha podido demostrar jamás. Se queda corto el afecto que le siento. Que le tengo. Se queda corta la distancia que nos separa cuando hablo con él. Sólo quería agradecerle desde el corazón lo mucho que me ha ayudado y lo que me ayuda. Y todo lo que hace por mí.
Gracias. Sabes que no te olvido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario